Camboya

14 millones de sonrisas

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Había pasado 30 días en Laos y la verdad que no estaba muy emocionada por llegar a Camboya, no sé, tenía la impresión de que iba a ser más de lo mismo… y aunque en cierto modo lo es, tiene algo que lo hace especial; no sé, supongo que la gente hace una gran diferencia, todos son muy amigables y honestos, son felices con lo que tienen y lo mejor es que están encantados de compartirlo,pero lo que más me ha llamado la atención es que siempre siempre siempre tienen una sonrisa en la cara, sea cual sea su modo de vida, y es cierto, una sonrisa vale más que mil palabras:)

En cuanto la comida, un nuevo mundo por descubrir; había leído que la comida Khamer tiene fama de estar muy buena e incluso mejor que la comida birmana, que eso ya es decir mucho!! Bueno, la cuestión es que tan solo llevo unas horas en este magnífico país y ya me ha sorprendido en varios aspectos y toda ha sido para bien!

El primer destino en Camboya fue Banlung en la provincia de Ratanakiri, donde nada más llegar pudimos disfrutar de nuestro primer plato Khamer:) delicioso!!

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Alquilamos una moto para un par de días ya que queríamos ir al Yeak Laom volcanic Lake, visitar algunas de las cascadas y explorar los alrededores. Así que eso es lo que hicimos, el primer día nos fuimos directos al lago y, sinceramente vale mucho la pena llegar hasta aquí aunque sea tan solo para darse un chapuzón!

 

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Es el típico lugar de picnic para los locales pero no hace falta que sea domingo para venir;) El sitio es perfecto si quieres conocer a gente local o jugar con los niños y la verdad que se agradece poder darse un baño en agua limpia!

Por la tarde quisimos ver algunas de las cascadas pero con la primera tuvimos suficiente… nos habían hablado de unas buenas cascadas pero la verdad es que dejan bastante que desear… supuestamente te puedes bañar, bueno, de echo si que puedes, pero yo me lo pensaría dos veces antes de hacerlo xD

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Al día siguiente cogimos la moto y nos fuimos a la aventura, sin destino; encontramos un pequeño poblado y una vez más los locales camboyanos demostraron ser de las mejores personas que he conocido. Pasamos un par de horas hablando con una familia mientras intentábamos aprender un poco de Khamer pero sobretodo su cultura y su forma de vida. Es uno de estos lugares que realmente te hacen pensar en lo poco que se necesita para vivir, un lugar lleno de vida y como siempre, de niños corriendo arriba y abajo, casi desnudos, y tomando esos granizados extra dulces que, obviamente, tenía que probar:)

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Hielo picado, caña de azúcar, sirope y leche condensada, así que ya os podéis imaginar lo dulce que es!

Y de vuelta a Banlung, algo tenia que pasar… pinchazo! Estábamos en medio de la nada a unos 10 km del pueblo así que no teníamos muchas opciones… decidimos dejar la moto ahí y hacer autoestop hasta Banlung, no pasaron ni 3 minutos cuando ya había parado una moto, increíble! Muy amablemente nos llevó hasta el hostal así que los chicos fueron a arreglar la moto y traerla de vuelta, así que aquí acabó nuestro día de aventura.

 

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