Birmania (Myanmar)

Kyakume, primer y último tren en Myanmar

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Todavía nos quedaba una semana en el país así que decidimos subir un poco hacia el norte. Creímos que hacerlo en tren seria buena idea ya que coger un tren en este país es toda una aventura. Al final no resultó ser tan buena idea…nos pegamos el gran madrugón (3am) para estar antes de las 4 de la mañana en la estación de Mandalay, cada minuto que pasaba nos poníamos más nerviosas porque no venía el tren… habíamos quedado en ese mismo tren con nuestros amigos, pero ellos lo iban a coger desde otra parada más adelante, así que si ese tren no llegaba no sabíamos que hacer…

Preguntar, dormir, preguntar, desayunar, dormir, volver a preguntar… así es como pasamos el tiempo, y lo peor es que la única respuesta que obteníamos es que el tren llegaba con retraso, que si llegaría a las 6, que si llegaría a las 8, que si lo tenían que reparar, que si llegaba a las 9… vamos que fue toda una pérdida de tiempo; aún suerte que Azia y Alex decidieron coger el tren con nosotras y así al menos no estuvimos solas.

Pasaron 6 horas hasta que llegó el tren! Ya no teníamos claro si Lisa Micho y Massi habrían tenido tanta paciencia como nosotras y estarían esperando el tren en Pyin U Lwin, que es donde se quedaron ellos a pasar la noche…

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Por fin llegamos a la parada de Pyin U Lwin y ahí estaban ellos!! Después de habernos separado y encontrado tantas veces, tuvimos nuestras dudas de que si nos encontraríamos, pero al final salió bien, aunque Lisa tan solo vino para despedirse, llevaba unos días que no se encontraba bien así que decidió no coger el tren e ir bajando tranquilamente hasta Pyay. Ahí nos despedimos de Lisa sin saber si era un adiós definitivo o si nos volveríamos a encontrar más adelante.

Después de las 6 horas de espera en la estación más 12 horas en el tren llegamos a Kyakume. En realidad, una de las razones por las que decidimos coger el tren fue para ver el desfiladero de Goteik, pero gracias al oportuno retraso oscureció 10 minutos antes de llegar.

Total, que después de 18 horas llegamos al pueblo, por lo que estábamos tan cansados que nos fuimos directos al hostal. Esa noche pasé lo que yo diría una «no muy buena noche», ya decía yo que el efecto cambio de país, comida, agua estaba tardando demasiado…

En principio la idea era hacer algún trekking por la zona o incluso llegar a Hispaw, pero dadas las circunstancias cambiamos de planes. Yo me quedé en la cama mientras ellos fueron a dar una vuelta por el pueblo, pero después decidimos ir a los hot springs que había por los alrededores; fue un verdadero fracaso así ni se os ocurra ir, nos encontramos con dos bañeras (si si, bañeras donde solo había locales lavándose…). Después de esa decepción decidí volver a la cama, de donde no debía haber salido.

La única parte positiva es que dimos con una pequeña «fábrica» por decirlo del algún modo, de azúcar de caña donde nos quedamos embobados viendo el proceso una y otra vez.

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Después de la visita express a Kyaukme, pusimos rumbo a Pyay a pesar de que nunca llegamos a este pueblo; cuando llegamos a Mandalay fuimos a comprar los tickets y nos empezaron a poner muchas pegas, que si este bus es solo para locales, que si tienes que parar en Makgwe y coger otro bus, que si tienes que ir desde Yangón… al final encontramos otra compañía que si que hacía el trayecto pero tardaba el doble y, además, ya nos habíamos echo a la idea de cambiar de planes y volver a Yangón, así que contactamos con nuestro couch y como nos dijo que éramos bienvenidas de nuevo, ahí pasamos los dos últimos días de Myanmar; la ciudad de Yangón no era nuestro top one pero al menos pudimos descansar y aprovechamos para hacer un poco el «guiri» y pegarnos un buen capricho que nuestros estómagos apreciaron:)

Fue perfecto para despedirnos de este magnífico país!

Nos vamos con muy buen sabor de boca y un acierto total haber empezado por Birmania, aunque hace solo unos años que ha abierto las puertas y no está tan preparado al turismo (esto es lo que más me gusto y más encanto le da), sus habitantes son personas muy amables y afectivas «un gesto vale más que mil palabras» y siempre tienen una sonrisa para ti, y por poco que tengan están encantados de poderlo compartir.

Próxima parada: Kuala Lumpur!

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